Musicoterapia: Cantarle a la panza de mamá

El sistema nervioso del bebé comienza a formarse en las primeras semanas de gestación, y con el paso de los meses sus estructuras van madurando de a poco.

El sistema auditivo, aunque al principio es inmaduro, eh empieza a formarse durante las primeras etapas del embarazo. Cerca de la mitad de la gestación, el bebé ya empieza a percibir sonidos, sobre todo los que provienen del interior del cuerpo materno.

Hacia la semana 24, esa capacidad se desarrolla aún más y el bebé puede percibir sonidos del entorno. Por eso, cantarle, hablarle, nombrarlo y compartirle canciones de cuna son maneras sencillas de comenzar a construir un vínculo a través de la voz y de la música. La voz materna tiene un lugar especialmente significativo, pero también la voz paterna y las de otras personas cercanas pueden formar parte de este universo sonoro.

Después del nacimiento, algunos de esos sonidos pueden resultarle familiares al bebé.

De ese modo, la música no funciona solamente como un estímulo sonoro, sino también como una forma de encuentro y de comunicación afectiva.

Esto no solo aporta sensaciones de continuidad y seguridad, sino que también conecta con la música como una de las primeras formas de vínculo y de cultura humana que vamos incorporando.

Así, la música puede acompañar al bebé incluso antes de nacer, siendo una de las primeras formas de comunicación y de acercamiento al mundo que lo espera.

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